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Ojalá
nunca volvamos a tener un terremoto tan severo como el de ahora, pero
ojalá siempre los peruanos seamos fraternos como ahora.
El
terremoto que azotó despiadadamente a Ica nos ha dictado -como
un soberbio Maestro de la Naturaleza- no una sino varias lecciones
que todo estamos obligados a aprender.
Cuando a Thomas Alba Edison, un reportero acucioso le preguntó
si se sentía satisfecho de haber contribuido con sus numerosos
inventos al desarrollo del hombre, le contestó secamente que
no.
- ¿Por qué? – le contrapreguntó el reportero.
- Porque jamás he inventado nada que pueda servir para contrarrestar
las furias de la naturaleza.
Si el famoso norteamericano hubiera inventado cómo frenar un
huracán, una tempestad o un terremoto, poco habría sucedido
en Ica, por lo menos el precio a las furias de las Placas de Nasca
no habría costado 500 muertos.
No es esta la primera vez que sucede un terremoto en el Perú.
Nuestro país está sentado sobre un volcán de
fuego. Lo cual quiere decir, que estamos condenados a ser siempre
castigados por las furias telúricas. Sin embargo, después
del desastre, surge la lección que nos deja la misma Naturaleza
castigadora, además, con una reflexión sabiamente popular:
“Más vale prevenir que curar”.
Se ha visto que, desde cuando empezó el terremoto en Ica hasta
una semana después, los problemas creados por el sismo en la
infraestructura duplicaron el dramatismo. Nada estaba previsto. Nada.
Todo se improvisaba. Hasta hoy se sigue improvisando.
Pero la improvisación no se originaba solo entre los damnificados,
entre los que estaban sufriendo los ramalazos del castigo natural,
sino también entre las autoridades locales y nacionales responsables
del orden público.
Los periódicos locales, la radio y la TV, nacional e internacional,
informaban cotidianamente sobre las ocurrencias y todas eran desgarradoras.
Todos indicaban improvisación inútil y hasta mediocre.
Nada se había ensayado ni lejanamente, no se tenía la
menor idea de nada, de tal manera que nada tuvo remedio.
Primera lección: Precisamos de cultura pre y post sísmica
como tienen algunos países, digamos, Japón, México,
Colombia.
Segunda
lección: La cultura no solo corresponde a las personas sino
también a las instituciones. Estas, como DEFENSA CIVIL, INDECI,
Telefónica, etc. fallaron y no cumplieron ni elementalmente
con sus deberes funcionales ni humanitarios.
No estuvieron a la altura de las necesidades más urgentes como
reparto de artículos de primera necesidad como socorro sicológico,
sino pan y abrigo. Es increíble que dos días después
el sismo, la población afectada no tuviera ni siquiera agua
para beber.
Tercera
lección: El terremoto tumbó una pared que nos separaba
de los damnificados, una pared que ocultaba un estado de pobreza repulsiva.
Las autoriades actuales, el Estado tienen que pensar que el Perú
no solo son cifras económicas brillantes para sectores minoritarios,
sino satisfacción de las necesidades más elementales
del pueblo.
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El
terremoto nos ha mostrado una llaga viva de pobreza mayoritaria e
inaceptable. El Estado tiene que mirar más a los pobres que
a los ricos. El Perú es uno de los países más
ricos del mundo, no tiene por qué tener a los habitantes más
pobres del mundo.
Finalmente,
y esto es necesario que todos lo sepan: Una vez que se produjo el
llamamiento para contribuir a favorecer a los damnificados del sur,
todo el país, se desbordó en colaboración personal.
El presidente Alan García, ni siquiera cinco minutos después
del terremoto sino dos horas después, informó que éste
se había producido en el Sur aunque no era una "catástrofe".
Señaló que los acopios ciudadanos se debían realizar
de inmediato en el Estadio Nacional.
Nunca
como ahora, se ha visto tanto gesto de fraternidad, de colaboración
para solucionar los problemas de los iqueños. Gentes, en su
mayoría pobres, y sin preocupaciones étnicas, sociales
o económicas, concurrieron a dejar sus donativos en el Estadio,
de cualquier peso o medida. No se tasaban los paquetes por el tamaño
físico sino por la ternura que llevaban dentro.
Es
preciso señalar también, la generosidad de los países
que nos han prestado ayuda fraternalmente, incluso Chile, con quienes
tenemos una cuestión por la Delimitación Marítima.
Cuba se hizo presente con decenas de profesionales médicos
especializados; Colombia, vino a Ica aún el presidente Uribe;
Venezuela, con ayuda ingente; México, y Brasil envió
hasta 5 aviones seguidos. Lo mismo España y la Comunidad Económica
de Europa.
Ojalá nunca volvamos a tener un terremoto tan severo como el
de ahora, pero ojalá siempre los peruanos seamos fraternos
como ahora. Debemos comprender ya que todos somos hijos de una misma
patria, que todos somos peruanos, que seamos de la Costa, la Sierra
o la Selva, pertenecemos a una misma nación. Que en la unión
está la fuerza, que el Perú fue muy grande, debe seguir
siéndolo. Jorge Basadre lo dijo contundemente: "El Perú
es más grande que sus problemas".
Este es un consuelo severo para el daño tan tremendo que nos
ha causado el terremoto del 15 de agosto del 2007, que pasará
a conformar el fatídico calendario de desastres que nos son
propios, pero que jamás nos doblegarán.
Dr.
Manuel Jesús Orbegozo,
primero,
recorrió todo su país en plan informativo, y luego dio
9 vueltas al mundo con el mismo afán. Por lo menos, muchos
de los grandes sucesos mundiales de los últimos 30 años
del siglo XX (guerras, epidemias, citas cumbres, desastres, olimpiadas
deportivas, etc.) fueron cubiertos por este hombre de prensa.
Trabajó en La Crónica y Expreso, y más de 30
años en el diario El Comercio como Jefe de Redacción,
luego fue Director del diario oficial El Peruano y como profesor de
periodismo en la Univesidad Nacional Mayor de San Marcos lo sigue
siendo aún después de 3 décadas.
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