No tan oportuna cobertura y no tan apropiados términos

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Cuando comenzó el bamboleo del terremoto la TV del amigo que visitábamos estaba prendida. Tomé el Control remoto y cambié al 2, 4, 5, 8… buscando el indispensable y urgente Flash. Nada... Luego de largos minutos en que recorría el dial criollo completo, opté por saltar a la CNN, en el Canal 31. Y allí estaban dando la noticia completa ¡antes que la TV peruana!
Y en el Canal 8, luego de una breve nota se arrancó Jimena de la Quintana con noticias de economía como si nada hubiera pasado.

Recién a las 7.30 pm. apareció Josefina Townsend agitada y maquillada de urgencia para unos pocos minutos de información, retornando después el Canal a la Economía que, estamos seguros, a nadie le importaba en ese dramático momento.

Los otros canales demoraron por lo menos 20 minutos en abandonar las telenovelas. Y cuando ingresaron al tema, ya en CNN, BBC, etc, sabían hasta el epicentro, víctimas, anuncio de Tsunami, etc. En contraste, la radio ingresó a la noticia al instante. Tanto CPN Radio como RPP no dudaron en interrumpir su programación para embarcarse agresivamente en la noticia, llegando inclusive la última a ser la primera en transmitir un mensaje de Alan García.

La otra reacción casi instantánea fue la de los “blogeros”, ese mundo paralelo que a veces da más y mejor información de la vida que la vía formal. La mañana siguiente, una revisión rápida permitió comprobar que habían ya unos 400 Blogs que trataron el asunto con impresiones personales, relatos, opiniones y hasta videos de las zonas afectadas(*).

Vayan, por ejemplo a Technorati: http://technorati.com/posts/tag/terremoto+peru

Finalmente, hay una vieja analogía que leí no sé dónde y que merece la pena recordar. Los periodistas deben ser como los marinos, esto es, prepararse para
navegar con mar calmo y con tormenta. La mayor parte del tiempo el mar noticioso es “calmo” pero cuando hay “tormenta”, como un imprevisible terremoto u otro tipo de catástrofe, los periodistas, como los marinos, deben saber qué hacer, cómo reaccionar, para no sucumbir penosamente.

Esto implica que periodista y marino debemos ser acuciosos para no colapsar vergonzosamente, para saber cómo, cuando y donde emplear a cabalidad o con propiedad la palabra, que es, precisamente, para el periodista, el arma de doble filo en este ejercicio profesional tan difícil.

Lea, a continuación, el dislate de este artículo. Porque nuestro idioma, también colapsó por el terremoto.

El colapso
Uno de los más afectados por la catástrofe sureña ha sido el idioma. Entusiastas reporteros, micrófono en mano, han perseguido a ministros, dolientes, heridos,
policías y hasta moribundos preguntándoles: “-¿Dónde estaba cuando colapsó su casa?”
Puede comprobarse que el verbo “colapsar” ha derrotado al verbo “dejar” –tan utilizado por los periodistas (“el colapso de la Iglesia dejó más de 100 muertos”).

Pero resulta que “colapsar” no tiene el significado que le atribuye la prensa. Y tampoco se debe usar “dejar” como sinónimo de Causar, Provocar, Producir, Ocasionar, Originar.

Aquí han colapsado carreteras, aviones, casas, hospitales, colegios, es decir, el colapso total. Pero probablemente el colapso lo haya sufrido algún miembro de la Academia y en su real acepción, o sea, Síncope, Vahido, Ataque, Desmayo, Indisposición o simplemente Patatús.

Todo parece indicar que se trata de un traslado periodístico del “collapse” en inglés, que ha sido adoptado por nuestro Nuevo Periodismo.
Igualmente ha recrudecido el uso de “Efectivo” para referirse a miembros de la policía o del Ejército.
Pediremos ayuda al gran español Fernando Lázaro Carreter y su “Dardo en la Palabra” (Galaxia Gutenberg, 2001) en comentario sobre la primera guerra en el Golfo:
“… Lo más seductor de la jerga en estos días es el empleo que prensa y radio están haciendo de los ‘efectivos’. Se lee, se oye, por ejemplo, que ‘las tropas
iraquíes alcanzan los 430 mil ‘efectivos’. Habíamos localizado ya esto en varios locutores deportivos: ‘El Atlético avanza con tres ‘efectivos’, es decir, con
tres jugadores…”.
(…)
“Y así, un recluta, un ‘marine’ o una rata del desierto son ‘efectivos’. Pero ‘efectivos’ son las fuerzas militares, estimadas cuantitativamente, que se hallan en disposición de combatir (…) Llamar ‘efectivo’ a un solo combatiente, es tanto como denominar orquesta al piano o tripulación a una azafata. Nada constituye obstáculo, sin embargo, para la intrepidez con que se está edificando el neoespañol”.

Es decir, que han sido los colegas españoles quienes nos han enviado el virus del “efectivisismo” que ha contagiado hasta al mismísimo presidente García y sus
ministros y demás efectivizados.

(*)Actualmente hay más de 2 mil 500 blogs relativos al desastre.

Mg. Juan Gargurevich Regal, (Mollendo, 1934) Magíster en Comunicación, ha culminado estudios de Doctorado en Historia. Su tesis versa sobre la vida y obra del polígrafo Manuel Atanasio Fuentes, "El Murciélago". Es el principal historiador de los medios de información en el Perú; entre sus principales libros publicados destacan: Historia de la prensa peruana (La Voz, 1991) La Peruvian Broadcasting Co. (La Voz, 1997) Los periodistas. Historia del gremio en el Perú. (La Voz, 1999) y, La prensa sensacionalista en el Perú (PUCP, 2000).
Antiguo profesor de periodismo y de historia de los Medios en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en La Pontificia Universidad Católica del Perú. También ha sido Director de la Escuela de Comunicación Social de la UNMSM, alternando así su trabajo de periodista profesional con la docencia.