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La
lactancia materna permite comunicación efectiva entre madre
e hijo y proporciona alimento nutritivo y afectivo para siempre.
Como
parte de la semana de la lactancia materna, el Instituto Nacional
Materno Perinatal (ex Maternidad de Lima) llevó a cabo el concurso
“Bebé mamoncito”. Los principales invitados a la
fiesta del 21 fueron los pequeños que nacieron prematuramente,
es decir con menos de mil gramos, y que gracias a la alimentación
con leche materna exclusiva hoy lucen sanos y muy felices junto a
sus padres. La satisfacción del equipo médico y paramédico
fue plena.
Allí se mostró el fruto del trabajo coordinado en equipo
cuando de salvar vidas se trata: Alonso, quien nació prematuramente
con sólo 580 gramos, pero alimentado con leche materna durante
cinco meses de hospitalización, al cumplir un año está
saludable y feliz junto a su madre Mabel.
El
concurso Bebé Mamoncito, organizado por el Ministerio de Salud;
mide en un periodo de tiempo la succión efectiva de leche materna,
y este año le correspondió el primer lugar a Milagros
Chávez Lázaro, cuya madre fue trasladada de Pisco entre
otras gestantes que vivieron el trágico movimiento telúrico.
Es preciso recordar que el Día Mundial de la Lactancia Materna
se celebra el 1 de agosto y se creó a iniciativa de la Alianza
Mundial pro Lactancia Materna (WABA). Por su parte, la Organización
Mundial de la Salud, recomienda la lactancia materna exclusiva durante
los seis primeros meses de vida del bebé y la introducción
de alimentos complementarios adecuados a partir de este primer semestre
y la continuación de la lactancia materna hasta los dos años
de edad.
Este objetivo debe ser fortalecido con políticas públicas
que coadyuven a cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio, entre
los cuales destaca la importancia de que las madres y los niños
gocen de buena salud para que haya desarrollo social y económico.
Al menos este compromiso lo han suscrito 189 países, cuya meta
es reducir la mortalidad infantil (cero a cinco años) a las
dos terceras partes entre 1990 y el 2015.
Lactancia:
Comunicación efectiva
El
niño al salir del claustro materno siente la separación
y tiene que forzar una prolongada inspiración para luego lanzar
el llanto. Desde ese momento el nuevo ser siente la separación
abrupta del cordón umbilical, al cual permaneció ligado
desde su concepción hasta su nacimiento, trauma que sólo
podrá ser compensado, inmediatamente, con el seno de su madre,
instante en que el niño iniciará una relación
afectiva con su progenitora, insustituible, y duradera para toda su
vida.
De
allí la importancia de la lactancia materna, que no es proveer
al recién nacido sólo del alimento vital de su especie,
sino del calor humano, del contacto piel a piel, elemento sensorial
que le servirá de permanente sostén de desarrollo y
crecimiento saludable, inteligente y feliz.
Además
la lactancia natural es la mejor en calidad y cantidad por sus componentes
frente a las leches de vaca, cabra, burra, etc. pues su composición
es única. Aparte de su composición química que
permite darle al organismo el alimento necesario para su desarrollo
físico e intelectual, la leche materna protege al niño
durante los primeros meses de su vida, proporcionándole vitaminas,
hormonas y fermentos, necesarios para su salud. Les proporciona anticuerpos
contra los virus infectantes como sarampión, parálisis
infantil, paperas, etc. (COF. Edt. Océano, Barcelona, España-1983,
Pág. 13).
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El
efecto sicológico también beneficia a la madre, quien
podrá conservar su belleza física y afectiva. Pero es
importante saber que la lactancia da satisfacción a la mamá
y al entorno familiar. Una gran ventaja es el sentimiento sublime
del deber cumplido y la seguridad que experimenta el niño al
contacto con su progenitora. Esto se refleja en el rostro de la madre
y en la mirada tierna del amamantado que acaricia con sus manecitas
el pezón de su madre y sonríe y da pataditas de alegría.
Destacados
estudiosos de la conducta humana han demostrado que el contacto directo
que se establece entre la madre y el recién nacido, en el acto
de mamar, influye favorablemente en el desarrollo psíquico
posterior del niño, así como en su desarrollo cerebral.
De allí que los médicos recomiendan a las madres que
no le dan de lactar a sus hijos, que compensen con el contacto de
su piel para que sientan el cariño, la seguridad, el calor
y su ternura, para su mejor adaptación al mundo, con amor.
Asimismo, la lactancia materna es oportunidad que tienen las madres
para la, estimulación táctil, visual, olfativa, gustativa
y oral de sus hijos, además del equilibrio emocional y afectivo,
que le permiten la comunicación que establecen ambos en una
relación estrecha, necesarios para su crecimiento y desarrollo
saludable y feliz. Entre otras ventajas, la lactancia materna prolongada
podría contribuir a reducir la prevalecía de enfermedades
cardiovasculares en la edad adulta y otras relacionadas con la obesidad.
Bayley,
experimentó la relación entre la duración de
la lactancia materna y el desarrollo cognitivo evaluado con la escala
de Bayley al año y dos años de edad. Sostiene que las
habilidades motoras y el desarrollo temprano del lenguaje mejoran
con el amamantamiento, correlacionándose con la duración
de la lactancia.
El
destete se realiza cuando la leche materna debe complementarse con
alimentos que proporcionen proteínas, grasas, azúcares,
y por recomendación de la Organización Mundial de la
Salud se debe realizar desde los seis meses, pero es necesario que
la dieta de los niños se complemente con vitaminas, a través
del zumo de frutas, por ejemplo, de granadilla y lima.
A
partir de Milagros Chávez Lázaro, hija de la tragedia
tectónica y mamoncita ganadora del concurso 2007 en el Instituto
Nacional Materno Perinatal, primer centro de formación de obstetrices
del Perú, (a quienes va nuestro saludo por su día 31
de agosto), nos dimos cuenta que la reconstrucción del país,
aparte de la solidaridad nacional e internacional, se ha iniciado
también con leche materna.
Mg.
Rosa Reyna Peláez,
Periodista, Asesora de Imagen y Prensa, Psicóloga
y Docente universitaria, con estudios de Maestría en Gobernabilidad
y Doctorado en Educación. Autora de Didáctica del Periodismo
Escolar y coautora de Pedagogía de la Comunicación.
Redactora principal del desaparecido diario La Prensa durante 10 años,
del diario La República durante 16 años. Ha sido cronista
parlamentaria durante dos décadas.
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