“¿Por qué no le dices a la tele, la radio y los
diarios qué piensas de lo que ofrecen? Tú tienes el
control”

¿Qué
clase de ciudadanos somos los peruanos? ¿Acaso somos ciudadanos
de segunda clase? El sociólogo Sinesio López nos recuerda
que aún es una minoría la que podría considerarse
con alto nivel de ciudadanía, porque el ciudadano ideal no
solo exige que se cumplan sus derechos, sino que es conciente que
también tiene deberes y debe cumplirlos.
La
Red Interamericana para la Democracia (RID), en su estudio denominado
“Índice de participación Ciudadana en América
Latina”, año 2005, reveló que “la participación
directa en organizaciones de la sociedad civil en Perú es de
las más bajas de la región”.
Indica
además que, si bien es cierto, la participación es alta
en grupos religiosos y muy significativa cuando se trata de procesos
electorales –debido a la obligatoriedad del voto-, la participación
en movimientos sociales es mínima, casi inexistente si lo comparamos
con los más de 25 millones de peruanos que somos.
La
pobre participación de la población en movimientos sociales
vinculados al ejercicio de la plena ciudadanía se puede explicar
por la falta de educación sobre comunicación y derechos.
De ahí la importancia de señalar que la relación
entre educación y comunicación no es circunstancial,
por el contrario es una relación sustancial y esencial para
la formación de “una comunicación democrática
y ciudadana”.
Los
grandes medios de comunicación han hecho poco o nada para constituirse
en vigilantes y fiscalizadores ciudadanos, más bien cumplen
una labor ofensiva y hasta de desactivación de las tareas de
democratización y de participación ciudadana. No obstante,
en Lima, importantes instituciones y medios de comunicación
alternativos promueven el crecimiento ciudadano, la mejora de la calidad
de vida y el cambio social.
Un
ejemplo es el sistema de Veeduría Ciudadana de la Comunicación
Social que organiza La Caravana Ciudadana, un espectáculo comunicativo
y educativo que ha recorrido la ciudad de Lima desde el 2002, como
parte de la campaña por una vigilancia ciudadana de los medios
de comunicación: “¿Por qué no le dices
a la tele, la radio y los diarios qué piensas de lo que ofrecen?
Tú tienes el control”. La participación de la
gente en la primera ocasión fue abrumadora: 9077 personas,
de las cuales 4314 participaron en los mecanismos de consulta (grafichanga,
rajecabina y macroánfora *) utilizados en las caravanas.
Ahora
la experiencia se repite. Luego de realizar en el mes de octubre de
este año tres días de consulta ciudadana en los principales
distritos de la capital, a través de una encuesta sobre qué
opina de la tele. La Caravana Ciudadana, se llevará a cabo
los días 23 y 30 de noviembre, una será en el Parque
Kennedy.
RENOVAR LA PROFESIÓN
Interesarse por la forma cómo la gente puede defenderse e incluso
decodificar los mensajes mediáticos, “preguntarse hacia
dónde vamos, qué tipo de ciudad queremos, o qué
tipo de comunicación mediática queremos” es pertinente
ahora más que nunca.
Hemos
llegado a un punto en el que a los comunicadores sociales nos planteamos
la necesidad de renovar nuestro trabajo, de acercarnos más
a la población, de experimentar un cambio eminentemente cualitativo
y diferente a lo que propone el periodismo comercial.
De
ahí que, es necesidad imperiosa dictar un curso de periodismo
cívico, ciudadano o público, en las universidades peruanas.
Quizás esas denominaciones, para muchos, son aún desconocidas,
pero debe entenderse como ejercer el periodismo con sentido de responsabilidad
social más acentuado. Un periodismo que ponga como protagonista
al ciudadano y aporte a la solución de problemas urbanos y,
también, a la mejora de las relaciones entre las autoridades
políticas y la población, en el buen decir, a la gobernabilidad.