Perfil de la escuela

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La escuela debe ser transformadora, por lo tanto debe ser el molde donde profesores, alumnos, padres de familia y administrativos participan persiguiendo los objetivos que en conjunto se pudieran trazar

Todos sabemos que la escuela es el reflejo de la sociedad a la que sirve. Ha sido creada para formar al hombre como proyecto político del Estado, por lo mismo la inmensa importancia de mantenerla viva, Su sentido dialéctico representa las aspiraciones y cambios que no sólo la sociedad nacional le impone, sino también la sociedad continental e intercontinental para caminar al ritmo de las corrientes pedagógicas que la enriquecen.

La escuela refleja el interés constitucional del Estado por impartir con carácter de obligatoria la educación primaria en condiciones de igualdad de oportunidades de acceso y permanencia en el sistema. Reconoce la escuela las contradicciones existentes, pero desde este punto trata de ser equitativa y justa.

Es en ella donde se debe formar sujetos sociales ecuánimes capaces de comunicarse sin violencia externa o interna, participar realmente para producir riqueza, información real, conocimientos y hacer propuestas creativas para mantener la integración americana, la democracia y la paz.

Por lo general se considera a la escuela como una realidad virtual, un vacío entre cuatro paredes que se convierte en realidad objetiva desde el momento que recibe a los niños hasta que pasan a una instancia superior y llegan hasta la universidad o al tecnológico.
Es en la escuela donde se siembra, valga la figura, el proyecto de sociedad a la que aspira el hombre que ha cumplido su ciclo histórico. El Estado tiene el derecho y responsabilidad de actuar como agente principal de la creación, organización, administración y sostenimiento del servicio educativo y fundar escuelas, como lugares donde se acrisole el trabajo de los maestros con la materia fundamental que proveen los padres.

La escuela primaria obligatoria hace realidad la igualdad de oportunidades de tal forma que no se desplace a los niños que tienen dificultad de completar los objetivos de nivel, formando así parte de la educación permanente o continua, enlazando uno y otro grado; dándole unidad al pasar de uno a otro, contemplando la marginación existente de muchos de los niños y a partir de ésta, dar los pasos necesarios para que la igualdad de oportunidades sea posible.

En la escuela se hacen esfuerzos por consolidar la identidad multicultural, nacional y de América Latina. Esta inserción sociocultural es el punto de partida para todo discurso sobre las funciones de la escuela. Es el lugar donde se hacen denodados esfuerzos por engarzar las diversas nacionalidades del país sin marginarnos porque somos multinacionales, por lo tanto, pluriculturales que con todo respeto debemos fundirnos en una identidad dado que por razones históricas pertenecemos a un solo continente. Somos un país mestizo, éste debe ser el punto de partida para la innovación curricular.

Desde estos supuestos socioculturales hay que entender que la escuela forma sujetos sociales capaces de comunicarse de tal forma que puedan participar conjuntamente para producir riqueza, información, conocimientos y hacer propuestas creativas que conmuevan no solamente la estructura escolar, sino social.

Es la escuela donde se realizan las funciones más importantes de la formación del hombre, como la socialización, que tiene en la familia su base fundamental y su carácter de agente socializador primario e insustituible, e interactúan con la escuela como agente secundario, una vez que el niño entra en el sistema formal.

La escuela debe ser transformadora, por lo tanto debe ser el molde donde profesores, alumnos, padres de familia y administrativos participan persiguiendo los objetivos que en conjunto se pudieran trazar, donde la socialización se extienda sin distingos de clase, credo o ideología.

La escuela es un lugar donde concurren niños de personalidades heterogéneas; van allí en busca de igualdad en conocimientos, valores ético-morales y sociales en base al establecimiento de una comunicación plena que sin lugar a dudas va forjando la democracia, cultura y paz.

La escuela sabe, además, que dentro del mundo escolar circulan medios de información que pueden convertirse en factores o fuerzas de cambio, pero también de resistencia al progreso y más aún a la formación de la personalidad del alumno.

Por eso es bueno que la escuela plantee la actualización permanente del docente para que conozca y domine las técnicas de comunicación social y mantenga un sentido crítico frente a la transmisión de mensajes perniciosos para el niño. Profesores y alumnos podrán publicar sus propios medios de comunicación donde puedan enfocar la vida escolar, sus problemas y buscar también sus propias soluciones.

La escuela debe velar porque el juego se practique en todos los ámbitos, porque es un factor irremplazable en el aprendizaje del niño. Allí aprenderá a asumir los roles que se le asigne y se somete consciente y voluntariamente a las normas que democráticamente, el grupo instaure para el conjunto.



De estas relaciones sociales surgen valores que le enorgullecen ejercerlas porque mediante éstas, a él también le respetan, aprecian, admiran, etc., valores que más tarde surgirán en el ejercicio social. Como es fácil advertir, también del juego nace la “ relación democrática" en el niño, y la libertad de pertenecer al grupo.

Es fundamental que la escuela sepa integrar los conocimientos que imparte al sujeto de la educación con su contraparte social, superando la antigua división entre la producción de conocimientos científicos y técnicos y la competencia del sujeto para resolver los problemas de la vida cotidiana, que a la luz del quehacer diario es más sustancial que lo primero.

Es necesario en el marco de esta concepción tener en cuenta el respeto a los momentos evolutivos del desarrollo de la inteligencia en el niño, la compatibilidad con sus intereses y el reconocimiento que los conocimientos como productos sociales tienen determinadas significaciones históricas.

La escuela tiene que saber que los conocimientos que imparte a los sujetos de la educción son para que su aplicación favorezca a quienes no saben o para que, usando esa superioridad margine o explote a quien sabe menos.

La escuela primaria además de alfabetizar debe saber evaluar críticamente la información de los diversos medios. Enseñar a jugar, trabajar, y participar socialmente, saber gozar del tiempo libre conforme al nivel evolutivo correspondiente del niño. Son competencias básicas que operan como seleccionadoras del conocimiento que tiene que impartir la escuela primaria.

Es fundamental la función de continuidad (articulación) que debe saber mantener la primaria; es un componente esencial de la educación permanente y de toda política educativa que se proponga contener, retener y promover la población escolar. Los criterios de producción y selección de contenidos y metodologías son los que posibilitan completar la formación infantil en cada nivel y las competencias para su continuidad.

Cabe destacar la función especial integradora de la escuela para formar una cultura ética y moral tomando como base la que proviene de la familia sin recortar la plena libertad del estudiante para que seleccione los valores y orientaciones provenientes de las instituciones políticas, sociales, religiosas, culturales, recreativas, etc.

En este diseño de funciones de la escuela, se inscribe también la de difundir, inculcar, hacer respetar la declaración de la Convención de los Derechos del Niño, porque desde el aula el niño tiene que aprender a acatar lo que establece esa pequeña Constitución que le resguarda, así como que le respeten según el mandato que él, poco a poco irá aprendiendo de acuerdo a cómo su profesor le vaya preparando.

La escuela es igualmente, Centro de Cultura, como tal será receptora y divulgadora de las creaciones artísticas y culturales populares, de los miembros de la comunidad que la rodea (poetas, escritores, músicos, plásticos) niños nacidos allí como resultado de la dinámica de enseñanza de cada escuela, así como, los aportes confluentes de su comunidad. También les enseñará a defender el equilibrio ambiental (ecología) de la ciudad donde vive.

La escuela está obligada a definir el ordenamiento jurídico de los medios de comunicación en tanto a libertad de expresión se refiere, para que tomen conciencia hasta qué punto deben o pueden emitir informaciones que en muchos casos dañan la personalidad y salud mental del escolar. No olvidemos que la escuela es una productora de comunicación social. De hecho funciona como un medio informativo con una manera peculiar de incidir en su entorno y por lo mismo tiene que saber diferenciar y someter a criterio y opinión todo cuanto aparece ante la vista de los pequeños lectores.

Creemos que esta es una nueva y moderna función de la escuela, nacida en los últimos años a raíz de la gran influencia del periodismo impreso, pero luego vinieron radio y televisión, computadoras, videojuegos, televisión por cable y el Internet con su carga impresionante de información, de ahí nuestro convencimiento que para que la escuela esté en condiciones de orientar a los alumnos el maestro debe prepararse debidamente para que sepa cómo se procesa un medio de información, cómo se trabaja su material, así como a qué criterios está sometido el proceso de la información.

Lic. Francisco Orbegozo Hernández, Periodista y docente universitario de la Universidad Nacional de Trujillo. Mención Honrosa de los Juegos Florales Universitarios de 1978. Ganador del Premio Nacional de Reportaje de la Cruz Blanca (1964). Autor de nueve libros de la especialidad de nivel escolar y universitario.Ex director de Relaciones Públicas del Ministerio de Educación y ex catedrático de las universidades Nacional de San Marcos, San Martín de Porres, Bausate y Mesa de Lima y Carlos E. Uceda Meza de Trujillo.